Todo, todo en la vida es cuestión de expectativas!

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Si tuviera que dar un consejo, un sólo consejo para ser un manager exitoso, para liderar un equipo de trabajo con maestría, o para vivir una vida más plena y feliz seguramente ese consejo sería: ¨No te olvides que todo, todo en la vida, es cuestión de expectativas¨.

En caso de incertidumbre, una expectativa es lo que se considera lo más probable que suceda. Una expectativa es una suposición centrada en el futuro. El doble filo de una expectativa es que… si se obtiene un resultado menos ventajoso que el esperado ocasiona una decepción.

Las expectativas son sumamente poderosas. Muchas veces definen los marcos mentales sobre los cuales cada uno de nosotros evaluamos los acontecimientos que nos rodean.

He tenido muchísimas experiencias en mi vida profesional y personal con las expectativas. La mayoría de esas experiencias fueron muy ricas, y me permitieron respetar y aprender que el arte de definir las expectativas correctas es uno de los aspectos más importantes en la vida.

Compartiré a continuación cuatro ejemplos reales para que podamos entre todos saborear el impacto que expectativas mal definidas pueden tener en nosotros, en nuestros equipos de trabajo y en los que nos rodean:

Esa promoción tan ansiada

Hace algunos años, estaba muy próximo a ser promovido en P&G. Mis resultados eran excelentes y yo me consideraba listo para ascender al próximo nivel. En una discusión de carrera con mi manager directo, se habló del tema. Era Agosto y yo tenía la esperanza, el deseo, de ser promovido al final del año calendario. Mi manager, luego de varios minutos, dijo en un momento: ¨Si todo sale bien, creo que no habría problemas para que el 1 de Diciembre seas promovido al próximo nivel¨.

Inmediatamente, mi esperanza, mi deseo, pasó a ser una expectativa concreta, deseada por mí pero creada y confirmada por mi manager directo. A partir de ahí, mi marco mental se estructuró de tal manera que todo, absolutamente todo en mi vida profesional giraba en relación a esa fecha mágica.

A medida que llegaba el 1 de Diciembre, mi ansiedad aumentaba paulatinamente. Ni se imaginan lo que fue ese Noviembre. Todo el mes esperando que llegue el famoso 1 de Diciembre. Y finalmente llegó. Sin promoción.

Se imaginarán el impacto que eso tuvo. Todo el mundo que me había creado en mi mente, todo el castillo de naipes, se desplomó de un día para el otro. Ese mismo 1 de Diciembre, a las 8:00 hs de la mañana, estaba golpeando la puerta de mi manager directo.

Finalmente la promoción llegó, pero seis meses después. Era un tiempo casi récord para la compañía, pero en mi mente, ya era tarde. Llegó seis meses después. Si mi manager directo no hubiese creado y confirmado la expectativa en mi cabeza de ser promovido ese 1 de Diciembre, yo hubiese sido la persona más feliz del mundo al ser promovido ese 1 de Junio.

En este primer ejemplo, ya pueden ver el poder de las expectativas y la influencia de los marcos mentales en nuestra persona.

¿Cuánto te gustaría recibir de aumento de salario?

Hace unos años un integrante de mi equipo de trabajo (que a partir de ahora llamaremos Roberto) estaba esperando su aumento salarial. La inflación golpeaba fuertemente nuestros bolsillos. Llegaba al 20 % anual según qué estudio uno tomara. Los gremios habían pactado con el gobierno un aumento obligatorio del 20 % en sus salarios. Roberto había escuchado que algunos compañeros suyos habían obtenido un aumento muy cercano al 20 %. La cuota del colegio de sus hijos le aumentó 20 %.

No hace falta ser mago ni trabajar en la NASA para deducir que su expectativa, su marco mental, era muy claro: esperaba un aumento del 20 %, y cualquier otro número inferior al 20 % no iba a ser suficiente.

Roberto es una persona con muchísimos años en la compañía, con un salario excelente, y que el último año no había performado de acuerdo a… nuestras expectativas. El sistema de salarios me indicaba que podía darle un aumento del 9 %. Forcé todos los procesos y conseguí  un 14 %. Eran 5 % más por encima de lo que le correspondía por sistema.

Yo estaba feliz. El día que nos reunimos para que le comunicara el incremento salarial, lo hice con bombos y platillos. Como si fuera lo mejor del mundo. Porque con la información que yo tenía, un 14 % era muchísimo. Cuando le presenté el número, la persona casi se desploma. Y comenzó con todos sus argumentos y quejas sobre por qué el aumento le parecía un número totalmente inadecuado para él…

¿Qué me vas a regalar para nuestro aniversario?

Hace un año, unos días antes de que llegara  nuestro aniversario de casados, tuvimos una conversación con Vicky sobre qué ibamos a regalarnos para festejar el aniversario. Yo le di varias alternativas, y ella me dio algunas alternativas para mí.

Esas alternativas eran poderosas: definían el marco mental con el cual cada uno de nosotros iba a medir si el regalo que el otro entregaba estaba o no a la altura de las expectativas.

Además del regalo, una carta manuscrita siempre fue algo que superaba todas las expectativas mutuas. Y además del regalo, ese año decidí escribir una larga carta, con todo el amor del mundo. Pero en el proceso, yo solo construí la expectativa dentro de mi mente de recibir una carta recíproca, manuscrita, por parte de Vicky.

Llegó el día del aniversario, y mi regalo estaba a la altura de la expectativa de Vicky. Su regalo también, exactamente una de las alternativas que yo le había comunicado. Yo además, tenía la carta ganadora, y con eso superé la expectativa de Vicky, que nunca se imaginó que para ese aniversario, además del regalo, llegaría una carta con tanto amor. Y ella… justo ese aniversario no escribió ninguna carta!

Este es otro ejemplo de cómo, aún cuando la otra persona no hace nada para crearnos una expectativa, nosotros solos podemos cometer el error de crearnos una expectativa que luego, si no se da en el futuro, nos va a hacer sentir peor que si esa expectativa no hubiese existido o hubiese sido menor.

¡Salimos campeones locales y no festejamos!

Un año el equipo número uno de Argentina se reforzó como nunca. Contrató a los mejores y más caros jugadores. Contrató al técnico más prestigioso. Al que todos los equipos querían. La expectativa era clara: debían ganar todo lo que jugaran. La Copa Libertadores y el Torneo Local.

El equipo jugaba, gustaba y ganaba. Goleaba. Llegó a la semifinal de la Copa Libertadores y perdió por penales. Decepción generalizada. Peleas internas en el plantel. Luego ganaron el Torneo Local, algo que muchísimos equipos darían la vida por ganar. Pero ya era tarde. El equipo no había alcanzado las expectativas que habían él. El técnico renunció y todo el equipo se desmanteló. El poder de las expectativas en acción!

Qué mala película… devuélvanme mi dinero!

La película era candidata al Oscar. Todas las críticas eran excelentes. Todos mis amigos me la recomendaron. Mis expectativas estaban por el cielo! Fui a ver la película pensando, sin dudas, que iba a ser inolvidable…. tremendo error. Garrón total. Nunca había visto una película tan mala. Mi decepción fue mayúscula. Quería mi dinero!

Lo mismo me pasó una vez que fuimos de vacaciones a un lugar súper recomendado. Nuestras expectativas estaban a full… pero no fue lo que esperamos… el choque con la realidad fue muy duro…

Conclusión:  Las expectativas son todopoderosas

Todo, todo en la vida es cuestión de expectativas. Por eso, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  1. Nunca, pero nunca, influir en otra persona creando una expectativa que luego no podremos entregar
  2. Es conveniente prometer de menos, y luego cumplir de más, que prometer de más, y luego cumplir de menos
  3. Al momento de nosotros tener que crearnos una expectativa en relación a algo o a alguien, MUCHO CUIDADO!
  4. Clarificar las expectativas es esencial en todos los ámbitos de la vida: asegurarnos que conocemos las expectativas de todos los integrantes de nuestro equipo y de nuestra familia
  5. Las expectativas generan los marcos mentales por los cuales luego las personas evalúan las cosas que les pasan
  6. Muchas veces, tener bajas expectativas es liberador. Hay muchas posibilidades de superarlas!
  7. Asegúrate de clarificar, sin lugar a dudas, tu expectativa a la otra persona.

¿Alguna vez te paso algo parecido?

¿Se te ocurre otro punto para tener en cuenta al momento de definir y clarificar expectativas?




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6 comentarios

  1. Facebook User dice:

    Un breve pensamiento que se me cruzó al leer de manera corrida los artículos acerca del manejo de expectativas y de la segunda vida (hecho basado en la expectativa u esperanza de vida).

    Seamos cuidadosos en no definir nuestras propias expectativas sobre variables que están 100% fuera de nuestro control ya que en caso que no lleguemos a esa segunda vida (y siempre que uno crea que hay algo después de esta) comenzaríamos decepcionados por no haber superado la expectativa autoimpuesta.

    Nunca pospongamos lo realmente importante pensando que ya tendremos más tiempo.

    Saludos

    1. Facebook User dice:

      Pablo: No puedo estar más de acuerdo. ¨Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy¨.

      Al momento de definir las expectativas, es muy importante que diferenciemos entre las variables que están 100 % en nuestro círculo de control, y las variables que están sobre nuestro círculo de influencia y nuestro círculo de preocupación.

      Muchas veces veo personas que se generan expectativas sobre temas que caen en su círculo de preocupación (por ejemplo, tengo la expectativa que este fin de semana no llueva), y luego se frustan cuando no podrían haber hecho NADA para cambiar el resultado.

      Voy a escribir un post en breve sobre los distintos círculos (de control, de influencia y de preocupación), ya que es una de las herramientas más poderosas y utilizadas en el día a día del libro ¨Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas¨ de Stephen Covey.

      Fuerte abrazo!

  2. Facebook User dice:

    Quiero dejar mi humilde comentario y una breve reflexión respecto al tema..
    Al leerlo me pregunte si existen las falsas expectativas? ¿O simplemente las definimos así cuando una de ellas no se cumple (ahí es falsa) y si se cumple será cierta?

    Yo diría que las “expectativas son íntimas”, es interna y se desarrolla únicamente con los propios deseos. Por lo tanto nuestras expectativas van a ser siempre ciertas, lo que no significa que ha de cumplirse o no. Va a depender del destino y de que tan inalcanzable sea.
    La verdad es que las expectativas se crean cuando hay interacción, cuando hay un “compromiso”. Y en ese entorno… la inocencia no cabe. Cabe la confianza.

    Lamentablemente soy una persona que, sin querer queriendo, se crea expectativas, y por tanto, me desilusiono con facilidad cuando éstas no se cumplen ¿será un indicativo de inocencia de mi parte al esperar que todo transcurra de una forma ideal? ¿Será que siempre espero más allá de la cuenta? ¿es malo no perder nunca la esperanza?

    “Sin expectativas, no hay desilusión”, si viviéramos así podríamos evitarnos malos ratos y vivir más linealmente. También es cierto que a mayor expectativa… mayor es la desilusión, pero también mayor debiera ser la alegría cuándo esta se cumple ¿o no?

    Me pregunto.. ¿vale la pena vivir sin esperanzas, sin crearse expectativas?

    No, me parece que no, sin esperanzas la vida se vuelve insípida, vivir tan uniforme, tan monótono, no me resulta para nada atractivo. Se pierde uno de lo bueno, de las expectativas cumplidas.

    Como dice siempre un amigo “la esperanza, no tiene fecha de vencimiento”…

    Un gran Abrazo!

    1. Facebook User dice:

      Ariel: Excelente comentario! Valoro muchísimo tu opinión y punto de vista. El proceso de creación de expectativas es claramente interno, pero influenciado por factores internos, que muchas veces están fuera de nuestro control.

      En este proceso de creación de expectativas, es muy importante que seamos realistas. Si yo tuviera la expectativa de que Diego Maradona me convoque para jugar el Mundial, claremente me estoy creando una falsa expectativa.

      Para evitar esto, lo que yo siempre digo a las personas que trabajan conmigo es que utilicen el concepto de ¨optimismo realista¨ para setear expectativas.

      ¿Qué es el optimismo realista? Si tomamos todos los resultados REALES posibles, elijo tener la expectativa de que se va a dar el mayor o el mejor.

      En el caso del fútbol, sabiendo lo madera que soy, lo real es que 1) nadie me llame jamás para jugar al fútbol o 2) me llamen algunos compañeros de trabajo para armar un equipo porque les falta un delantero con mucha marca pero sin gol. En este espectro, entre el mejor resultado y el peor resultado, SIEMPRE recomiendo ser OPTIMISTAS REALISTAS: tener la expectativa que el mejor resultado, entre los reales, va a suceder. De esa manera no soy un OPTIMISTA LOCO, que es aquél que se crea la falsa expectativa de esperar un resultado que realmente nunca puede llegar (como que Maradona me convoque al Mundial).

      Hecha esta aclaración, y reforzando el punto que las EXPECTATIVAS SON TODOPODEROSAS, te desafío a vivir con esperanzas, con expectativas, pero siendo un fiel OPTIMISTA REALISTA.

      Fuerte abrazo y te espero nuevamente por acá! Agus

  3. Me parece que las expectativas siempre están por encima de lo que realmente creemos que “merecemos”. Estamos viviendo en un mundo tan negativo que solemos empaparnos de ello, y cuando no obtenemos lo que queremos solemos enojarnos cuando algo no cubre nuestras expectativas. Muy buen tema y artíiculo…!

    1. Facebook User dice:

      ¡Muchas gracias Nidia por tu comentario! Saludos cordiales, Agustín

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